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Tratamiento de Esguinces, Torceduras y Desgarres

Lento y seguro gana la carrera de la rehabilitaci├│n de las lesiones de tejidos blandos en las extremidades

December 13, 2012

Toma usted su cabresto y guía y se dirige al corral por su caballo para ir de paseo. Al llegar se horroriza al ver a su caballo con la mano izquierda al aire y ésta se encuentra hinchada al doble de su tamaño normal.

Lo más probable es que sea una lesión de tejido blando. Los desgarres de tendones y ligamentos ocurren con más frecuencia en caballos de carreras, pero cualquier caballo de reining, cortador, hasta un caballo de paseo de fin de semana es susceptible a estas lesiones.

Extremidades Trabajadoras
Los tendones absorben el golpe inicial del impacto del casco contra el suelo al estirarse como una liga de hule. Otras estructuras, como los músculos en la parte superior de la extremidad, ayudan a los tendones con esta función. Pero al fatigarse o sobre extenderse, un tendón se puede estirar hasta desgarrarse.

Los ligamentos sostienen las extremidades cuando se exponen a otras fuerzas, como los de doblado y torsión. También se pueden desgarrar si se estiran o tuercen más allá de su capacidad.
El Dr. Gregory L. Ferraro, director del Center for Equine Health (Centro de Salud Equina) en la University of California School of Veterinary Medicine, explica cómo se diagnostican, tratan y rehabilitan las lesiones de tejidos blandos en las extremidades.

Diagnóstico
Al momento de notar que algo está mal, llame a su veterinario con una descripción precisa del nivel de cojera, la ubicación y alcance de la hinchazón y calor y cualquier otra cosa que note en su caballo, como piel cortada o raspada.

Una herida aguda en el tejido blando presentará calor y dolor al palparla,  seguido de una hinchazón importante. Pero una herida leve puede ser más difícil de identificar. La hinchazón o cojera pueden ser mínimas o inexistentes, pero habrá calor y dolor al palparla.

Su veterinario puede hacer un diagnóstico de varias maneras. Buscar calor al tacto o palpar estructuras individuales en la extremidad ayuda a ubicar el área general de la lesión, pero puede ser difícil discernir los alcances del daño.

La imagen médica diagnóstica, como el ultrasonido, ofrece una apreciación más clara de la ubicación y gravedad exactas del desgarre. También se puede utilizar para tomar decisiones más informadas con respecto a qué tan agresivo necesitará ser el tratamiento y como base para el monitoreo de la curación.  

“La imagen por resonancia magnética es otra opción y probablemente la más certera”, dice el Dr. Ferraro, “pero su uso no es muy común porque requiere del uso de anestesia. La imagen por resonancia magnética es buena para diagnosticar lesiones sutiles y heridas difíciles de diagnosticar”.

Primeros Auxilios
La inflamación es la respuesta natural del cuerpo a una herida, pero en realidad puede ocasionar daño adicional y más cicatrización.  

“Su meta con los primeros auxilios es detener esa respuesta, porque ocasiona daño a los tejidos con edema y químicos tóxicos”, dice el Dr. Ferraro. “Es importante reducir la inflamación lo más rápido posible”.

Lavar con manguera con agua fría durante 20 minutos dos a cuatro veces diarias es una manera excelente de reducir la inflamación. La hidroterapia parece llevar el efecto enfriador profundamente a los tejidos. En climas fríos utilice botas de hielo como alternativa. Continúe la terapia fría durante un mínimo de 72 horas después de que ocurra la lesión.

Entre aplicaciones de terapia fría, una venda mantendrá colapsados los tejidos, prevendrá la acumulación de líquidos y sostendrá la extremidad lesionada. Si no tiene experiencia con el vendado, pídale a su veterinario o a una persona con experiencia que le enseñe a hacerlo.  Una venda aplicada de manera incorrecta puede ser inefectiva o, peor, ocasionar lesiones a la piel o daños a los tendones.

Su veterinario probablemente recetará un antiinflamatorio no esteroideo, como la buta, para ayudar a contrarrestar la inflamación. Pero también ocultará el dolor, así que no suministre buta hasta que el veterinario haya examinado la extremidad. Frecuentemente, disminuir la dosis durante tres semanas es recomendable.

El MSM (metilsulfonilmetano), un derivado comestible del dimetilsulfóxido, puede proporcionar alivio al dolor y una reducción en la inflamación. También ayuda a estabilizar las enzimas y a retirar radicales del tejido dañado, lo que puede acelerar la curación.

Minimice la Cicatrización, Maximice la Curación
A partir de los tres a cuatro días después de la lesión, alterne terapia fría y caliente durante un período de hasta una semana, lo que ayudará a retirar el líquido antes de que éste se convierta en tejido cicatrizado. Una sudadera o emplasto generará calor, lo cual aumentará el flujo sanguíneo que retira líquidos excesivos y otros desechos. Si la piel está rota, consulte a su veterinario antes de utilizar una sudadera o emplasto.

Para aplicar una sudadera, unte en la extremidad una capa gruesa de pomada de nitrofurazona, aceite mineral, vaselina u otro producto recomendado por su veterinario. Cúbralo sin apretar con papel plástico de cocina y luego una venda parada. Después de 8 a 12 horas, retire la venda y limpie la extremidad. Inspeccione cuidadosamente la extremidad buscando aumentos en el calor, la hinchazón o irritación de la piel. No aplique otra sudadera durante por lo menos las próximas 12 horas.

Utilizando un producto de emplasto, inicie con una extremidad limpia y seca. Distribuya el emplaste en una capa gruesa sobre toda el área hinchada, cúbrala sin apretar con papel plástico y luego una venda parada. Un emplaste puede permanecer aplicado hasta 12 horas, dependiendo de los alcances de la hinchazón. Retire el producto de emplaste por completo y no vuelva a aplicarlo durante un mínimo de 12 horas.

El reposo en pesebre es importante para la recuperación de una lesión de tejido blando, especialmente durante los primeros días. Antes, los veterinarios recomendaban confinamiento total en pesebre hasta que la curación fuese completa, pero esto ocasiona problemas a los tejidos normales y sanos e inhibe el flujo sanguíneo tan importante para la curación.

A partir del tercer o cuarto día después de la lesión, cabestrée a mano a su caballo al paso durante 10 minutos, dos veces al día. Si el caballo sigue notablemente cojo, no lo obligue a caminar.  Espere hasta que camine voluntariamente y de manera razonablemente cómoda.

Mientras la lesión no haya sanado por completo, es importante que todo el ejercicio se controle cuidadosamente, así que haga lo que pueda para mantener a su caballo tranquilo, sin bailar o juguetear. Si se alborota, intente que un compañero suyo los acompañe con un segundo caballo tranquilo caminando junto a su caballo. Un caballo con muy buena condición y un alto nivel de energía puede requerir un sedante ligero para evitar volver a lesionarse.

Rehabilitación
Es esencial que cada paso en el programa de ejercicio de su caballo sea lento y gradual, para no sobrecargar la estructura que va sanando dentro de la extremidad.

“La cojera desaparece cuando desaparece el dolor, pero eso no significa que el ligamento o tendón haya sanado”, dice el Dr. Ferraro.

Con la autorización de su veterinario, aumente gradualmente el ejercicio, poniendo mucha atención a la actitud de su caballo y siempre buscando señales de cojera, hinchazón y calor. El tejido cicatrizado alcanza el 50 por ciento de su fuerza final en seis a ocho semanas después de la herida inicial, así que, durante dos meses, limite el ejercicio a 40 minutos de paseo a mano al día.

Dependiendo de la gravedad del desgarre, normalmente puede pensar en montar de nuevo a su caballo tres meses después de la herida inicial; pero solamente si se ha tomado el tiempo para pasearlo a mano y gradualmente lo ha aumentado a 30 ó 40 minutos diario. Si es posible, monte en un área pequeña y cercada y considere contar también con la presencia de un caballo tranquilo como compañía. Inicie montando 15 minutos cada día, aumentando gradualmente a 30 minutos.

Si se practicó un ultrasonido cuando ocurrió la lesión, éste es buen momento para hacer otro y monitorear el avance de la curación. Si en cualquier momento aparecen señales de inflamación o cojera, inicie los tratamientos antiinflamatorios mencionados arriba, deje de ejercitar al caballo y programe otro ultrasonido.

“Si la curación retrocede, hay que presionar menos”, dice el Dr. Ferraro.

Al agregar un minuto a dos a cada monta, lentamente vaya trabajando para acumular una hora diaria bajo silla, al paso. En este punto, alrededor de los cuatro meses, consulte con su veterinario sobre agregar un trote leve. Comience con dos a cinco minutos y aumente el tiempo gradualmente, continuando con mucho paseo al paso.

Este programa puede parecer conservador pero, como dice el Dr. Ferraro, “hasta para el daño más mínimo, sanar puede llevar al menos cuatro meses. Dependiendo del alcance de la lesión y de cuáles estructuras estén involucradas, puede llevar un año completo”.

Considerando el daño que se puede hacer al sobrecargar un ligamento o tendón ya dañado, parece valer la pena tomarse el tiempo necesario para asegurar que la recuperación sea la correcta.

Previniendo la Re Lesión
No se puede exagerar la importancia de evitar una nueva lesión. Una vez que un tendón o ligamento experimenta un trauma adicional, las probabilidades de que sane al 100 por ciento disminuyen mucho. La gran cantidad de tejido cicatrizado lo vuelve menos elástico y más débil y, por lo tanto, más susceptible a lesiones.

Durante la etapa de recuperación y cuando su caballo vuelva a su programa de trabajo completo, hay varias acciones que usted puede realizar para ayudar a prevenir otra lesión.

“Tiene una estructura que no es tan fuerte como antes”, explica el Dr. Ferraro. “Se necesita asegurar que el caballo no le aplique la misma cantidad de fuerza que le aplicó para lesionarlo”.

Asegúrese que su caballo se ejercite y se suelte solamente en buen suelo que no le aplicará presiones adicionales a las estructuras de la extremidad. Evite suelos profundos, como arena suelta o lodo, y suelos muy duros como el pavimento. Un caballo que trabaja sobre un suelo resbaloso o disparejo puede estirar, desgarrar o torcer las fibras de tendones o ligamentos.  Algunos caballos pueden manejar estas superficies sin incidentes, pero otros no pueden hacerlo.  Evite el trabajo excesivo con malacate o en corral redondo, ya que trabajar a velocidad en un círculo pequeño expone a las extremidades a presiones indebidas.

El recorte y herraje adecuados y en tiempo son vitales para cuidar la salud de las extremidades y cascos de su caballo. Revise sus extremidades diariamente buscando calor e hinchazón, haya trabajado o no. Para identificar las anormalidades, le puede ayudar el comparar la extremidad cuestionable a la opuesta (por ejemplo, una extremidad delantera a la otra). Es buena idea trotarlo brevemente en mano una vez por semana para buscar la presencia de cojera menor, antes de que se convierta en una lesión completa.

La nutrición es importante para la salud total del caballo, por lo que el forraje de buena calidad y una mezcla comercial de grano enfocado a sus necesidades de energía son esenciales.  Manténgalo en buenas carnes –los caballos muy delgados y de poca musculatura tienden a padecer de estructuras débiles en sus extremidades, mientras que los caballos con sobrepeso llevan carga excesiva en sus extremidades.  

Los caballos con lesiones previas en sus tejidos blandos necesitan de acondicionamiento cuidadoso, con trabajo regular, largo y lento –como trabajar al paso o al trote– para mantener los tendones y ligamentos apretados y fuertes. Siempre permita por lo menos 15 minutos de caminado activo para calentar y enfriar antes y después de cualquier actividad enérgica, especialmente en climas más fríos.

Los caballos que pasan mucho tiempo sueltos construyen estructuras fuertes en sus extremidades.  Es una buena manera de mantener a su caballo en buena condición y de evitar el riesgoso ritual de reparar por la mañana, lo que eleva la posibilidad de volver a lesionarse.  

Pregunte a los veterinarios sobre los tendones arqueados o ligamentos desgarrados y le dirán cuánto tiempo y esfuerzo se requieren para regresar al caballo al trabajo después de una lesión en el tejido blando de las extremidades. Pero su dedicación y cuidado minucioso son la mejor manera de ayudarle a su caballo a regresar a su trabajo tan fuerte y seguro como antes.