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Aprendizaje Prematuro

Su nuevo potrillo puede aprender bastante en las primeras 72 horas de su vida.

November 12, 2014

Aprendizaje Prematuro

Las primeras horas después de que una cría ha nacido son una ventana de oportunidades para moldear el comportamiento de la cría para el resto de su vida, asegura el Dr. Robert Miller de Thousand Oaks, California.

A un caballo puede enseñársele cómo comportarse más tarde en su vida, sin embargo esto puede tomar mucho más tiempo.

El Dr. Miller toma ventaja de las respuestas al condicionamiento del potrillo antes de que este se levante por primera vez a amamantar.

“De hecho, ellos tienen una mayor capacidad para el aprendizaje durante esas primeras horas de vida, que en cualquier otro momento después”, comenta Dr. Miller.

Idealmente, él sugiere varias sesiones de seguimiento durante las primeras dos semanas del potrillo.

“La primera sesión de entrenamiento debe de llevarse a cabo inmediatamente después del nacimiento, es lo que se conoce como el ‘periodo de impronta’”, explicó el Dr. Miller. Muchas personas, por supuesto, no tienen la inclinación a estar pendientes de cuándo la yegua dé a luz como para poder ver los primeros respiros del recién nacido. Sin embargo, el potro aún puede beneficiarse de las técnicas de impronta, siempre y cuando sean hechas dentro de las primeras 72 horas de postparto.

El objetivo de la técnica de impronta del Dr. Miller consiste de cuatro partes:

Una afectivamente a la cría con los humanos, estableciendo una relación de seguridad y confianza. Esto se lleva a cabo sobando, acariciando y manejando la cría.

Acostumbre a la cría a toda clase de estímulos a los que será expuesta durante el resto de su vida, como una montura en su espalda o una máquina para cortar el pelo zumbando alrededor de sus orejas. Cada estímulo es repetido hasta que el potro sea desensibilizado. Cuando el potro acepte el estímulo, se relajará completamente.

Sensibilice a la cría a otros estímulos. Esta es una respuesta condicionada tal como levantar las patas cuando se le pida, seguir el lazo guía sin resistencia o mover sus extremidades traseras lateralmente cuando se le indique en su lado.
Inspire sumisión haciendo que la cría acepte a los humanos como sus líderes benevolentes. “Cuando uno soba la cría antes de que ésta se levante, uno está previniendo que quiera ponerse de pie”, dijo el Dr. Miller. “En ese momento, la cría comienza a aprender a ser sumisa”.

Esto de por sí no es algo revolucionario. Todo esto se le puede enseñar al caballo después, pero le tomará semanas o meses de entrenamiento. Dr. Miller opina que el condicionamiento desde antes de que el potrillo se levante a amamantar, es muy beneficioso.

Errores a Evitar

No Acostumbrarlo lo Suficiente.

El error más común que cometen las personas es no repetir la estimulación lo suficiente para acostumbrar al animal. El Dr. Miller sugiere de 30 a 100 repeticiones en cada lado.

No Establecer Dominancia

Este es el pecado más grande de una inapropiada impronta al entrenar. El resultado más leve será un comportamiento rudo, pero puede ser aún peor, si el caballo tiene una personalidad dominante.

“Es muy tentador dejar al potrillo que le chupe a uno los dedos o que uno se deje tocar por él, pero por el propio bien del potrillo y de usted, uno necesita mostrarse dominante ante esa cría”, dice el Dr. Miller.

“Si me mordisquea, le doy un pequeño garnucho en su nariz. No le duele; solamente lo hace pensar, ‘Hmm, eso no me gustó. No volveré a hacer eso’. Mis acciones siempre le dejan saber a la cría que yo lo puedo tocar a él, pero él a mi no. Yo lo puedo acariciar, pero él a mi no. Yo soy el líder”.